Piratas en las costas de El Salvador: la historia olvidada del Mar del Sur — El Salvador Region Magica
Piratería · Historia · Mar del Sur

Piratas en las costas de El Salvador:
La historia olvidada del Mar del Sur

Drake, Cavendish y Dampier saquearon el Pacífico salvadoreño. Descubrí la historia real de los piratas del Golfo de Fonseca en los siglos XVI y XVII.

Tiempo de lectura: 18 minutos
Lo esencial de la historia pirata
1579
Francis Drake merodea el Golfo de Fonseca
2M
Botín capturado por Cavendish (en pesos)
1684
Tragedia lenca y destrucción de conventos
3
Vueltas al mundo de William Dampier

El Salvador tuvo piratas de verdad en el Pacífico. Drake, Cavendish y Dampier fondearon en el Golfo de Fonseca. Sus ataques destruyeron pueblos lencas, aceleraron la extinción del idioma potón y, según la tradición, dejaron abandonada la imagen de Nuestra Señora de la Paz.

Índice del Artículo

Dejame empezar con una confesión

Cuando pensás en piratas, ¿qué te imaginás? Seguro que la Isla Tortuga. La Habana. Port Royal. Las Bahamas. Barbanegra con su barba humeante, banderas negras, cofres de oro enterrados en playas del Caribe. Es lo que nos vendió Hollywood, ¿verdad? Todo pasaba "allá", en el mar de las Antillas, lejísimos de nosotros.

Pues fijate que no. Y esta es la parte que casi ningún salvadoreño conoce.

El Salvador —ese "pulgarcito de América", el país más pequeñito de Centroamérica, el único sin costa en el Caribe— también tuvo piratas. Piratas de verdad. Con nombres, fechas, batallas y saqueos documentados. Pero no llegaron por el Caribe, porque no tenemos Caribe. Llegaron por el Pacífico. Por el Golfo de Fonseca, ese espejo de agua tranquila que hoy compartimos con Honduras y Nicaragua, y por puertos como Acajutla.

Y no hablamos de piratas de segunda. Hablamos de los grandes. De Sir Francis Drake, el corsario más temido de su época. De Thomas Cavendish, que se llevó el botín pirata más grande de toda la historia colonial del Pacífico. De William Dampier, un pirata que además era científico y escribió un libro que Charles Darwin llevó consigo en el Beagle. Todos ellos —todos— navegaron frente a nuestras costas, fondearon en nuestras islas, y en algunos casos dejaron una huella que todavía podés visitar hoy.

Este artículo es largo. Muy largo. Porque la historia se lo merece. Vamos a ir capítulo por capítulo, personaje por personaje, con cada fecha, cada cifra y cada nombre verificado. Vas a conocer a los cimarrones que ayudaron al primer inglés que cruzó Panamá. Vas a entender por qué una imagen de la Virgen llegó a San Miguel en el lomo de una burrita. Vas a llorar un poquito con la tragedia de los pueblos lencas de nuestras islas. Y al final vas a ver a El Salvador —y al Golfo de Fonseca— con otros ojos.

Sentate cómodo. Servite un cafecito. Empezamos.

El Mar del Sur: cómo el Pacífico se convirtió en "el Lago Español"

Para entender por qué llegaron piratas a nuestras costas, primero tenés que entender qué era el Pacífico en aquellos siglos. Y para eso hay que retroceder hasta un hombre parado en la cima de una montaña.

Corría el año 1513. Un extremeño llamado Vasco Núñez de Balboa —el mismo que fundó Santa María la Antigua del Darién, la primera ciudad española en tierra firme americana— venía atravesando la selva de Panamá con un puñado de hombres, buscando ese "otro mar" del que hablaban los indígenas. El 25 de septiembre de 1513, Balboa subió solo a una cumbre y divisó a lo lejos una inmensidad azul. Sus hombres esperaban más abajo. Fue el primer europeo en ver el Pacífico desde el Nuevo Mundo.

Pero verlo no bastaba. Había que poseerlo. Así que Balboa bajó hasta la playa, y el 29 de septiembre de 1513 —día de San Miguel Arcángel— se metió al agua hasta las rodillas, vestido con toda su armadura, con la espada en una mano y un estandarte con la imagen de la Virgen en la otra. Y ahí tomó posesión formal de aquel océano en nombre de los reyes de Castilla, Fernando y Juana. Al golfo donde llegó lo llamó Golfo de San Miguel, justamente por la fecha. Y al mar entero lo bautizó "Mar del Sur", porque había avanzado hacia el sur para llegar hasta él.

Ese nombre —Mar del Sur— es clave. Porque durante casi dos siglos, así se llamó al Pacífico en los documentos coloniales. Y hay otro nombre todavía más revelador que usaban los propios españoles: "Lago Español" (Spanish Lake). Fijate en la palabra: lago. No océano. Lago. Como si fuera un estanque privado, una piscina personal del Imperio Español donde nadie más tenía derecho a nadar.

¿Y por qué se sentían tan dueños? Por un papel firmado años antes. El Tratado de Tordesillas, firmado el 7 de junio de 1494 entre los Reyes Católicos y Juan II de Portugal. Ese tratado trazó una línea imaginaria de polo a polo, ubicada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Todo lo que quedaba al oeste de esa raya era de España; todo lo del este, de Portugal. Con ese documento en la mano, la Corona española reclamó el Pacífico entero como territorio exclusivo suyo. En términos legales de la época, era un mare clausum, un "mar cerrado".

Faltaba el nombre que todos usamos hoy. Ese lo puso Fernando de Magallanes. El 27 de noviembre de 1520, tras sufrir lo indecible cruzando el estrecho tormentoso del extremo sur del continente, la flota de Magallanes salió por fin a mar abierto. Y encontró unas aguas tan calmadas, tan mansas después de semanas de tormenta, que las llamó "Pacífico". Pacífico de pacífico, de tranquilo. Irónico, ¿no? El mismo mar que iba a llenarse de sangre, saqueos y cañonazos, recibió su nombre por estar en calma.

Ahora bien, ¿por qué era tan importante ese "lago"? Una palabra: plata. Las minas de Potosí, en la actual Bolivia, y las de Zacatecas, en México, producían cantidades brutales de plata. Toneladas. Esa plata había que sacarla, y buena parte viajaba por mar en galeones cargados hasta el tope. Imagínate: barcos lentos, pesados, repletos de tesoro, navegando por un mar que España creía suyo y seguro. Para las demás potencias europeas, eso era una tentación imposible de resistir.

Corsario, pirata, filibustero, bucanero: no todos eran lo mismo

Antes de seguir, aclaremos algo que casi todos confundimos. "Pirata" lo usamos para todo, pero en la época había categorías distintas, con diferencias legales enormes. Dejame explicártelas rapidito, porque los personajes de esta historia caen en categorías diferentes.

El Corsario
El "pirata legal". Tenía una patente de corso: un documento oficial firmado por un rey o gobierno que lo autorizaba a atacar barcos de naciones enemigas. Era un socio del rey. Robaba y le entregaba una comisión a la Corona. Francis Drake fue un corsario.
El Pirata
Sin bandera, sin patente, sin ley. Atacaba a cualquiera —incluso a barcos de su propia nación— y no le rendía cuentas a nadie. Era un criminal para todo el mundo.
El Filibustero
Término para ingleses y holandeses que operaban en el Caribe y pasaron al Pacífico. Ellos mismos se llamaban los "Merry Boys", los "muchachos alegres". Algunos sorprendentemente educados.
El Bucanero
Eran cazadores franceses en islas del Caribe que ahumaban carne en parrillas llamadas boucan. Al ser expulsados, se hicieron asaltantes. De cazadores de vacas salvajes pasaron a cazadores de galeones.

La fortaleza líquida: por qué el Pacífico era casi imposible de invadir

Aquí viene algo fascinante. Durante casi 100 años, el Pacífico funcionó como una fortaleza natural del Imperio Español. No por sus defensas —que casi no existían— sino por pura geografía. Llegar al Mar del Sur era una pesadilla. Solo había dos maneras, y las dos eran horribles.

Opción número uno: el Estrecho de Magallanes. Este paso al extremo sur del continente fue descubierto por Fernando de Magallanes en 1520. La realidad era infernal. Mareas con diferencias de hasta 8 metros. Corrientes traicioneras. Vientos furiosos. Frío extremo. España intentó cerrar el estrecho con llave fundando dos ciudades. La segunda la fundó Pedro Sarmiento de Gamboa el 25 de marzo de 1584. Fue un desastre absoluto.

Puerto del Hambre: En enero de 1587, el corsario inglés Thomas Cavendish pasó por ahí y encontró un pueblo de cadáveres. Solo quedaban alrededor de 20 sobrevivientes hambrientos, algunos muertos "como perros" dentro de sus propias casas. Cavendish saqueó lo que quedaba —se llevó seis cañones— y rebautizó el lugar con el nombre que arrastra hasta hoy: "Puerto del Hambre".

Opción número dos: cruzar el istmo de Panamá a pie. Selvas espesísimas. Fiebre amarilla. Malaria. Serpientes. Jaguares. Y una vez que llegabas al lado del Pacífico, si querías un barco... tenías que talar árboles y construir uno nuevo ahí mismo. No había atajos.

¿Entendés ahora la genialidad del sistema? España no necesitaba grandes flotas de guerra en el Pacífico. La propia naturaleza hacía el trabajo de mantener afuera a los enemigos. Por eso los barcos mercantes del Mar del Sur navegaban sin cañones. Los barcos salvadoreños que cargaban cacao, bálsamo y provisiones iban totalmente desarmados, confiados en que ningún enemigo podría llegar hasta ahí. Pero apareció. Y todo cambió el día que un inglés testarudo demostró que la fortaleza líquida tenía una grieta.

John Oxenham: el hombre que abrió la grieta (1575-1580)

Se llamaba John Oxenham, un corsario inglés nacido alrededor de 1536. Su nombre no es tan famoso como el de Drake, pero sin él, Drake tal vez nunca habría hecho lo que hizo. Oxenham fue el pionero.

1575 - 1577
La hazaña de Oxenham

En 1575 hizo algo que ningún europeo no español había hecho: cruzó a pie el istmo de Panamá hasta el Pacífico con la ayuda de los cimarrones. Fue el primer inglés en pararse en la orilla del Mar del Sur. En enero de 1577 construyó tierra adentro una lancha de 45 pies de largo con 24 remos. Con eso se convirtió en el primer inglés en construir un barco en el Nuevo Mundo.

Bajó hasta el Golfo de San Miguel y el 20 de febrero de 1577 cayó sobre las Islas de las Perlas. Durante tres semanas saqueó todo lo que pudo y capturó buques peruanos cargados de oro, plata y perlas. Fue el primer inglés en apresar barcos peruanos y quedarse con su carga. La grieta en la fortaleza líquida estaba abierta.

Pero la historia de Oxenham termina mal. El 6 de marzo de 1577, dos españoles que lograron escapar dieron la alarma. En el verano de 1577, los ingleses fueron capturados. Oxenham fue llevado a Lima, interrogado por la Inquisición, y el 30 de septiembre de 1580 fue colgado en la Plaza Mayor de Lima junto a dos de sus oficiales. Oxenham pagó, en parte, por lo que hizo Drake. Ese ejemplo motivó directamente a Francis Drake, quien en lugar de cruzar a pie decidió hacer algo aún más audaz: entrar por el Estrecho de Magallanes con sus barcos. Y en 1578, lo hizo.

El Dragón en el Golfo: Francis Drake (1579)

Y llegamos al grande. Al que los españoles llamaban con terror "El Draque" —el Dragón. Sir Francis Drake. Nació alrededor de 1540 en Tavistock, condado de Devon, Inglaterra. Llegó a ser vicealmirante de la Royal Navy. Fue el corsario más célebre y temido de su siglo.

Su barco merece su propio párrafo. El Golden Hind medía unos 102 pies de largo, desplazaba entre 100 y 150 toneladas, montaba 22 cañones, llevaba entre 80 y 85 tripulantes, y alcanzaba unos 8 nudos de velocidad. El 13 de diciembre de 1577, Drake zarpó de Plymouth con cinco barcos y 164 hombres. En 1578 cruzó el Estrecho de Magallanes y entró al Pacífico por la puerta grande. Del otro lado, España no lo esperaba.

Drake fue subiendo por la costa del Pacífico saqueando todo a su paso. En marzo de 1579, cerca de las costas de Ecuador, hizo su captura más legendaria: el galeón Nuestra Señora de la Concepción, apodado el "Cacafuego", cargado con una fortuna en plata, oro y joyas. Le tomó seis días trasladar todo el tesoro.

¿Y qué tiene que ver esto con El Salvador? Mucho. Porque cuando Drake siguió subiendo hacia el norte, entró en aguas centroamericanas. A finales de marzo de 1579, el Golden Hind llegó al Golfo de Fonseca, cerca de donde hoy está el puerto de Cutuco, en La Unión. Fondeó cerca de Meanguera del Golfo.

Meanguera viene del idioma potón (una lengua lenca) y significa "Ciudad de los Chalchihuites". Se compone de las voces mean o mian (jadeíta, esa piedra preciosa verde) y guera (ciudad, lugar poblado). Es decir: la Ciudad de las Piedras de Jade. Un nombre precioso para una isla preciosa.

La reacción española ante la llegada de Drake fue de pánico. El 9 de abril de 1579, Diego Galán —alcalde mayor de San Salvador— recibió una carta del franciscano Fray Juan de Frías, avisándole que se había avistado el Golden Hind. Las autoridades se movilizaron a toda máquina. El gobernador Dr. García de Valverde armó a 200 soldados. Todo el reino se puso en pie de guerra por un solo barco.

Y aquí está el dato crítico, el que hay que grabarse: Drake NUNCA DESEMBARCÓ en territorio salvadoreño. La cita textual dice claro: "aunque nunca llegó a tocar tierra (probablemente solo de forma discreta en dicho golfo) alarmó en gran manera a las autoridades españolas". Merodeó, amenazó, generó terror... pero no bajó a tierra a saquear pueblos salvadoreños.

Aclaraciones de rigor histórico: La famosa "segunda visita de Drake en 1586" es un MITO. Drake no pudo haber estado en el Golfo de Fonseca ese año. Además, la leyenda de que Drake desembarcó en la playa de Mizata es folclore, no historia. Bonita, sí. Comprobada, no.

El discípulo que superó al maestro: Thomas Cavendish (1587)

Si Drake fue el maestro, este es el alumno que lo igualó —y en cuestión de botín, lo superó. Se llamaba Thomas Cavendish, y su historia con El Salvador es directísima. Nació en 1560. Fue miembro del Parlamento inglés. Se convertiría en el tercer marino en circunnavegar el globo.

Su gran expedición fue entre 1586 y 1588. El 21 de julio de 1586 zarpó de Plymouth con 123 hombres repartidos en 3 barcos: el Desire (su buque insignia), el Content y el Hugh Gallant. En julio de 1587, sus tres barcos anclaron en el Golfo de Fonseca. Las autoridades españolas, aterrorizadas, lo confundieron con Drake. Otra vez el pánico.

Pero Cavendish no vino a pelear con nosotros. Vino a esperar algo mucho más grande. Siguió hacia el norte porque un piloto capturado le había revelado un secreto: por ahí pasaba, una vez al año, el Galeón de Manila. El tesoro flotante más grande del Pacífico.

4 de noviembre de 1587
El golpe del siglo frente a Cabo San Lucas

Cavendish avistó al galeón Santa Ana. Era una bestia: más de 600 toneladas, cargada hasta reventar con las riquezas de un año entero de comercio con Asia. Pero tenía una debilidad fatal: no llevaba cañones montados. Iba indefenso.

Cavendish atacó. El combate duró casi seis horas. La superioridad de fuego terminó imponiéndose: cañonearon el galeón hasta abrirle huecos en la línea de flotación. Con el barco hundiéndose, el capitán Alzola se rindió. Fue el mayor botín pirata de toda la historia colonial del Mar del Sur.

2,000,000
Valor total en pesos del cargamento del Santa Ana (equivalente a 50 toneladas de plata)

Se documentan 122,000 pesos en monedas de oro además de sedas chinas, damascos, almizcle, especias, perfumes, porcelana, vinos y un gran número de perlas. Cavendish desembarcó a 190 sobrevivientes en la costa, entre ellos Sebastián Vizcaíno, futuro explorador de California. El Content se separó y nunca más se le volvió a ver, desapareciendo con su tesoro en el Pacífico. Cavendish regresó a Plymouth en septiembre de 1588. Murió en el mar en octubre de 1592, a los apenas 31 años.

El paraíso de los bucaneros: el Golfo de Fonseca en el siglo XVII

Hasta ahora te he hablado de corsarios individuales que pasaban de largo. Pero en el siglo XVII el Golfo de Fonseca se convirtió en otra cosa: en una guarida. Un refugio permanente para piratas ingleses, franceses y holandeses. Bahías protegidas, islas volcánicas, escasísima vigilancia española y una ubicación privilegiada. Era el escondite perfecto entre las rutas del tesoro.

Pero ese paraíso pirata tenía habitantes. Esas islas estaban pobladas desde tiempos inmemoriales por los lencas o potones. En 1593 los frailes franciscanos fundaron la Guardianía de Nuestra Señora de las Nieves de Amapala, en lo que hoy se conoce como Pueblo Viejo. Ese convento atendía tres pueblos lencas insulares que fueron destruidos por los ataques piratas: Santiago de Conchagua, Santa Ana de la Teca y Santa María Magdalena.

En 1682 una tropa de piratas británicos atacó los pueblos lencas. Cinco años después, el 18 de julio de 1687, arribaron al golfo los bucaneros franceses Ravenau de Lussan y François Grogniet. Lussan lo describió como "una bahía bella y amplia, de grandes islas y la que poseía tres pequeños pueblos, abandonados por los constantes ataques y tropelías de los piratas ingleses". Para 1687, esos tres pueblos ya estaban abandonados.

La tragedia lenca de 1684: Davis, Eaton y la destrucción

Si tuviera que señalarte el momento más oscuro de toda esta historia, sería este. Julio de 1684. El mes en que la edad de oro pirata del golfo alcanzó su clímax sangriento y, al mismo tiempo, empezó a acelerar la extinción de una cultura.

Los protagonistas son dos capitanes ingleses. El primero, Edward Davis, a bordo del Bachelor's Delight, armado con 36 cañones. El segundo capitán era John Eaton (o Thomas Eaton según fuentes salvadoreñas), que comandaba el Nicholas. Estos filibusteros se llamaban a sí mismos los "Merry Boys".

Según el historiador Alfredo Ramírez (jefe del Departamento de Historia de la UES), muchos de esos Merry Boys eran graduados de Oxford y Cambridge. Universitarios de las instituciones más prestigiosas de Inglaterra, que se habían echado al mar como piratas huyendo del nuevo rey Jaime II.

Lo que pasó en el golfo fue una tragedia. Davis, Eaton y los Merry Boys destruyeron los tres pueblos lencas y el Convento de Nuestra Señora de las Nieves de Amapala. Hay un detalle lingüístico que le da a esta historia un peso enorme: en 1684, en nuestras islas, todavía se hablaba la lengua potón. Y la destrucción de ese año, con la huida y dispersión de los pueblos, aceleró la extinción de esa lengua. Cuando los piratas quemaron aquellos pueblos, no solo quemaron casas: quemaron el futuro de un idioma.

El pirata que escribió el mundo: William Dampier

De todos los personajes de esta historia, ninguno es tan asombroso —ni tan contradictorio— como este. Un pirata que era, al mismo tiempo, un genio. Un ladrón de mares que terminó cenando con estadistas y siendo citado por Charles Darwin. Su nombre: William Dampier.

Dampier nació alrededor de 1651. Fue la primera persona en circunnavegar el globo tres veces. Pasó por el Golfo de Fonseca en 1684 y 1705. ¿Y qué lo separaba de los demás piratas? Que este hombre tomaba notas. Obsesivamente. Y para proteger sus preciados apuntes del agua salada, los metía en tubos de bambú sellados con cera.

En 1697 publicó en Londres su libro "A New Voyage Round the World", basado en las notas de su primer viaje. Fue un bestseller instantáneo. En lugar de exagerar los aspectos sensacionalistas, Dampier se concentró en el detalle hidrográfico, geográfico y científico. Eso le ganó respeto académico inmediato. A este exbucanero lo invitaron a la Royal Society de Londres.

Su influencia en la ciencia: Alexander von Humboldt citaba sus observaciones. Charles Darwin llevó su libro en el viaje del Beagle. James Cook usó sus mapas. Introdujo el concepto de "subespecie" que Darwin more tarde incorporaría a su teoría de la evolución. Y en literatura, "Los Viajes de Gulliver" y "Robinson Crusoe" se inspiraron en sus aventuras.

La imagen que los piratas dejaron: Nuestra Señora de la Paz (1682)

Ahora te voy a contar una historia que mezcla piratas, fe popular y una burrita testaruda. Es, quizás, la huella pirata más querida por los salvadoreños, aunque casi nadie sabe que tiene origen pirata. Se trata de Nuestra Señora de la Paz, la Patrona de El Salvador.

Principios de 1682. Los piratas ingleses estaban instalados en el Golfo de Fonseca. Los milicianos de San Miguel se les enfrentaron. Y en su retirada, los piratas dejaron algo abandonado. El historiador Jorge Lardé y Larín escribió que los piratas dejaron abandonada en el extinguido pueblo y puerto de Amapala la imagen de una Virgen, la de Nuestra Señora de la Paz, que en solemne procesión fue trasladada a San Miguel.

Unos mercaderes encontraron en la playa una caja de madera. Estimando que algo valioso contenía, le pidieron prestada a un vecino una burrita, ataron la caja a su lomo, y emprendieron el camino hacia San Miguel. El 21 de noviembre de 1682, al llegar a San Miguel, la burrita se echó al suelo en plaza pública y no hubo forma de moverla. Al abrir la caja ahí mismo, apareció el rostro resplandeciente de una hermosa imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos.

Relato tradicional de Nuestra Señora de la Paz

El efecto en la población fue inmediato. A los pies de aquella imagen, la gente juró solemnemente "no guardar rencores y borrar el odio de los corazones para que la Paz germinara en Fraternidad y Reconciliación". En 1911 fue coronada canónicamente. En 1966, el Papa Pablo VI la declaró Patrona Principal de la Provincia Eclesial de El Salvador. Hoy se venera en la Catedral Basílica de San Miguel, y su festividad se celebra cada 21 de noviembre.

La defensa civil salvadoreña: vigías, milicias y alcaldes

¿Quién defendía nuestras costas? Esta es una parte de la historia que merece reconocimiento, porque fue una defensa hecha, sobre todo, por gente común. No había un ejército profesional. Había vecinos organizados. La composición de la defensa fue multiétnica: indígenas flecheros, milicia ladina, milicia mulata, afrodescendientes, criollos y peninsulares. Todas las sangres de la naciente sociedad salvadoreña, hombro con hombro.

Década de 1580
Diego García de Valverde
Alcalde mayor que organizó la defensa contra Drake cuando el Golden Hind merodeó el Golfo de Fonseca en 1579.
1587
Lucas Pinto y Baltazar Pinto de Amberes
Se trasladaron a Acajutla para defender las costas de la llegada de Thomas Cavendish al Golfo de Fonseca.
1615
Juan García Serrano
Alcalde ordinario de San Miguel acudió a cuidar el puerto de Amapala con indígenas flecheros, milicia ladina y mulata.
1620
Pedro Aguilar Lasso de la Vega
Alcalde mayor de San Salvador envió fuerzas a la costa para impedir el desembarco holandés en el río Jiboa.
1684
Pedro Calvo del Risco
Alcalde mayor de San Salvador entre 1684 y 1689. Le tocó lidiar con la tragedia lenca de Davis y Eaton.

La flota que vino a cerrar el capítulo: Artunduaga (1688)

Toda historia necesita un desenlace, y el de la edad de oro pirata en el Golfo de Fonseca tiene fecha: 1688. A mediados de ese año llegó por fin la respuesta armada de España. Dos galeones artillados de la Armada del Sur entraron al golfo al mando del capitán Dionisio López de Artunduaga. Los barcos se llamaban San José y San Francisco de Paula. Atacaron a los restos de los piratas y les hundieron embarcaciones.

Las balas en la roca: En 1724 llegó al golfo el barco "El Activo" como parte de la expedición de Alejandro Malaspina. En su diario, los expedicionarios apuntaron algo asombroso: observaron, en los peñascos del extremo suroeste de la isla de Meanguera, engarzadas, incrustadas en la roca, balas de cañón de las que habían disparado los galeones de la Armada del Sur en 1688. Treinta y seis años después, la evidencia física del combate seguía ahí, clavada en la piedra.

El legado que puedes visitar hoy: Meanguera, Conchagüita y Pueblo Viejo

La historia no se acabó. Podés tocarla. Podés visitarla. El legado pirata del Golfo de Fonseca sigue vivo en tres monumentos que resistieron los siglos: la puerta de la Iglesia de Santa Ana de Teca en Conchagüita (siglo XVI), la Iglesia de Santiago Apóstol de Conchagua (1693, la más antigua de El Salvador en pie), y los muros del Convento de Nuestra Señora de las Nieves en Pueblo Viejo.

Meanguera del Golfo hoy es un distrito del municipio de La Unión Sur. Según el censo oficial de 2024 tiene 2,134 habitantes. Eso lo convierte en el distrito menos poblado del país. Pero tiene un título único: es el único municipio salvadoreño enteramente en el mar.

El tesoro de Francis Drake: La tradición popular dice que Drake enterró parte de su botín en Meanguera y en Punta Chiquirín. Con toda honestidad histórica te lo digo: esto NO está comprobado. Es una leyenda, patrimonio inmaterial, folclore hermoso pero sin evidencia. Disfrutá la leyenda como lo que es, pero no la confundas con un hecho.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿De verdad hubo piratas en El Salvador?

Sí, totalmente documentado. Pero no en el Caribe (que El Salvador no tiene), sino en el Pacífico, principalmente en el Golfo de Fonseca y en el puerto de Acajutla, durante los siglos XVI, XVII y hasta finales del XVIII.

¿Francis Drake desembarcó en El Salvador?

No. Drake llegó al Golfo de Fonseca a finales de marzo de 1579 con su barco Golden Hind y alarmó gravemente a las autoridades, pero nunca desembarcó en territorio salvadoreño. La documentación confirma que "nunca llegó a tocar tierra".

¿Es cierto que Drake enterró un tesoro en Meanguera?

Es una leyenda popular, no un hecho comprobado. La tradición dice que enterró parte de su botín en Meanguera y Punta Chiquirín, pero no existe evidencia. Es patrimonio inmaterial, folclore, no historia documentada.

¿Quién fue Thomas Cavendish y qué hizo en El Salvador?

Fue un corsario inglés, tercer marino en dar la vuelta al mundo. En julio de 1587 ancló en el Golfo de Fonseca con tres barcos. Más al norte, frente a Cabo San Lucas, capturó el galeón Santa Ana y se hizo con el mayor botín pirata de la historia colonial del Pacífico.

¿Cuál fue el mayor botín pirata en el Mar del Sur?

El del galeón Santa Ana, capturado por Cavendish el 4 de noviembre de 1587: 122,000 pesos en oro (unos 37.3 kg) más un cargamento total valorado en unos 2 millones de pesos, equivalente a 50 toneladas de plata.

¿Qué le pasó a los pueblos lencas de las islas?

En 1682 y sobre todo en julio de 1684, piratas ingleses (Edward Davis y John Eaton) destruyeron tres pueblos lencas —Santiago de Conchagua, Santa Ana de la Teca y Santa María Magdalena— y el convento de Nuestra Señora de las Nieves. Los sobrevivientes huyeron a tierra firme, a las faldas del volcán de Conchagua.

¿Es verdad que algunos piratas eran graduados de Oxford y Cambridge?

Sí. Según el historiador Alfredo Ramírez de la UES, muchos de los "Merry Boys" (filibusteros ingleses) que atacaron el golfo en 1684 eran graduados de Oxford y Cambridge que huían del rey Jaime II.

¿Quién fue William Dampier?

Un pirata inglés que también era naturalista, escritor y navegante. Fue la primera persona en dar tres veces la vuelta al mundo. Pasó por el Golfo de Fonseca en 1684 y 1705. Su libro "A New Voyage Round the World" (1697) influyó en Darwin, Humboldt, Cook y en novelas como Robinson Crusoe y Los Viajes de Gulliver.

¿La Virgen de la Paz tiene relación con los piratas?

Sí. Según Jorge Lardé y Larín, la imagen fue dejada abandonada por piratas ingleses en su retirada del puerto de Amapala en 1682. Los mercaderes la llevaron a San Miguel, donde llegó el 21 de noviembre de 1682. Hoy es la Patrona de El Salvador.

¿Cuál es la iglesia más antigua de El Salvador?

La Iglesia de Santiago Apóstol de Conchagua, construida en 1693 por los lencas que huyeron de las islas tras los ataques piratas. Sigue en pie y en funcionamiento.

¿Qué es Meanguera del Golfo hoy?

Es el único municipio/distrito de El Salvador enteramente en el mar, ubicado en una isla del Golfo de Fonseca. Según el censo de 2024 tiene 2,134 habitantes, siendo el distrito menos poblado del país.

¿Quién fue John Oxenham?

Un corsario inglés, el primer europeo no español en cruzar a pie el istmo de Panamá al Pacífico (1575) y el primer inglés en construir un barco en el Nuevo Mundo. Fue ejecutado en la Plaza Mayor de Lima el 30 de septiembre de 1580. Abrió el camino que luego siguió Drake.

¿Cómo terminó la era pirata en el Golfo de Fonseca?

Con la llegada, a mediados de 1688, de dos galeones artillados de la Armada del Sur (San José y San Francisco de Paula) al mando del capitán Dionisio López de Artunduaga, que atacaron a los piratas y hundieron sus embarcaciones.

¿Es cierto que quedaron balas de cañón incrustadas en Meanguera?

Sí. En 1724, la expedición de Malaspina en el barco "El Activo" registró en su diario haber observado balas de cañón engarzadas en los peñascos del suroeste de Meanguera, disparadas por los galeones de la Armada del Sur 36 años antes, en 1688.

¿Qué significa "Meanguera"?

En idioma potón (lenca) significa "Ciudad de los Chalchihuites" (Ciudad de las piedras de jade), de las voces mean/mian (jadeíta) y guera (ciudad).

Fuentes y bibliografía

Fuentes primarias y crónicas de época
William Dampier. A New Voyage Round the World (Londres: James Knapton, 1697).
Ravenau de Lussan. Journal du voyage fait à la mer du Sud (1687).
Joannes de Laet. Novus Orbis (crónica primaria holandesa).
Fray Francisco de Zuaza. Informe franciscano al Consejo de Indias (1689).
Diario de la expedición de Alejandro Malaspina. Barco "El Activo" (1724).
Cabildo de Guatemala. Memorial al rey Felipe II del 24 de marzo de 1580.
Historiografía salvadoreña y centroamericana
Jorge Lardé y Larín. El Salvador: Historia de sus Pueblos, Villas y Ciudades.
Jorge Lardé y Larín. Historia Militar de El Salvador, Tomo I (Centro de Historia Militar, Fuerza Armada de El Salvador).
Pedro Antonio Escalante Arce. El Golfo de Fonseca. Una Historia Trascendente (Academia Salvadoreña de la Historia).
Alfredo Ramírez. Departamento de Historia, Universidad de El Salvador (UES).
La Prensa Gráfica. "Piratería en el golfo de Fonseca" (especial Bicentenario, 2011).
El Salvador.com / Carlos Cañas Dinarte. "El bucanero que estuvo dos veces en el golfo de Fonseca" (2017).
Biografías y estudios internacionales
Diana y Michael Preston. A Pirate of Exquisite Mind: The Life of William Dampier (2004).
J. S. Dean. "Bearding the Spaniard: Captain John Oxnam in the Pacific" (The Northern Mariner).
Encyclopædia Britannica. "Thomas Cavendish".
Science History Institute. "William Dampier, Revered and Reviled".
Museo Regional de Magallanes (Chile). "Puerto del Hambre. Más allá de la leyenda".
Diario El Mundo (El Salvador). Datos del Censo 2024 (Banco Central de Reserva).
Nota de rigor histórico

Este artículo distingue cuidadosamente entre hechos documentados y tradiciones populares. Los datos duros —fechas, nombres, cifras y batallas— provienen de fuentes históricas verificables citadas en la bibliografía. Las leyendas (el tesoro de Drake en Meanguera, la playa de Mizata, el detalle milagroso de la burrita) se identifican explícitamente como patrimonio inmaterial o relato tradicional, no como hechos comprobados. Se han señalado también las discrepancias entre fuentes. Este texto se ha escrito con el máximo respeto hacia los pueblos indígenas lencas y potones, cuya tragedia forma parte esencial de esta historia.

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