Buques de Guerra en Acajutla 1932:
El "No, Gracias" a EE.UU. y Canadá
La historia de cómo el USS Rochester y los destructores canadienses llegaron a la costa salvadoreña durante La Matanza, y fueron rechazados por el general Martínez.
Datos Clave de la Intervención Naval
| Barco | País | Comandante / Rol |
|---|---|---|
| USS Rochester (CA-2) | Estados Unidos | Contralmirante Arthur St. Clair Smith. Crucero acorazado de 8,150 toneladas. |
| HMCS Skeena (D59) | Canadá | Comandante Victor Gabriel Brodeur. Destructor clase A. |
| HMCS Vancouver (F6A) | Canadá | Comandante C.F. Hart. Destructor clase S. |
| USS Wickes / USS Philip | Estados Unidos | Destructores que operaron en La Libertad. |
Índice del Artículo
- 1. Introducción: Un puerto cafetalero en el ojo del huracán
- 2. El golpe de 1931, el levantamiento y La Matanza
- 3. ¿Por qué se ofreció ayuda extranjera?
- 4. ¿Cómo llegaron los buques y cuáles eran?
- 5. El desembarco canadiense y el gesto que los detuvo
- 6. ¿Por qué El Salvador rechazó la ayuda?
- 7. Retiro de los buques y consecuencias diplomáticas
- 8. Preguntas frecuentes (FAQ)
- 9. Recomendaciones y Advertencias (Caveats)
- 10. Fuentes y Referencias Consultadas
Introducción: Un puerto cafetalero en el ojo del huracán
Para entender por qué acabaron llegando buques de guerra a Acajutla en 1932, hay que mirar primero al café. El Salvador vivía del grano. Y ese grano viajaba por vías inglesas hasta un muelle: el de Acajutla, el puerto por donde salía la riqueza del occidente. El ferrocarril que unía Sonsonate con Acajutla se había construido desde 1882 con capital y tecnología británica —la primera locomotora hizo el trayecto en junio de ese año—. Ahí estaba la clave: quien controlaba Acajutla, controlaba las exportaciones.
Pues bien... llegó la Gran Depresión. El desplome de Wall Street en 1929 arrastró los precios del café. Los jornaleros —que ya ganaban miseria— se quedaron sin trabajo o con salarios recortados. El 11 de enero de 1932 el propio gobierno anunció una rebaja del 30 % en los sueldos de los empleados públicos. La olla estaba a punto de estallar.
El golpe de 1931, el levantamiento y La Matanza
Arturo Araujo había ganado en 1931 las que fueron unas elecciones limpias. Pero gobernó apenas nueve o diez meses. El 2 de diciembre de 1931, un grupo de oficiales jóvenes lo derrocó. Su vicepresidente y ministro de Guerra, el general Maximiliano Hernández Martínez, terminó en la presidencia. Como era el siguiente en la línea sucesoria constitucional, quedó al mando.
El detalle diplomático importa: Estados Unidos y los gobiernos centroamericanos se negaron a reconocerlo, invocando el Tratado General de Paz y Amistad de Washington de 1923, que prohibía reconocer regímenes surgidos de una revolución o golpe. Martínez cargaba, entonces, con el estigma de "gobierno de facto". Los cables de la Associated Press de la época lo llamaban justamente así.
¿Por qué se ofreció ayuda extranjera?
Con las comunicaciones cortadas, el ferrocarril inglés dañado cerca de Sonsonate y el pánico entre plantadores y comerciantes extranjeros, las legaciones diplomáticas pidieron protección. El 23 de enero, el encargado de negocios estadounidense William J. McCafferty telegrafió a Washington: el cónsul general de Italia sentía "seriamente amenazadas" las vidas de sus ciudadanos, y creían que la presencia de buques de guerra tendría "un gran efecto moral".
El factor británico y canadiense: Gran Bretaña quería proteger vidas y bienes de sus súbditos. Como no tenían un buque cerca (el crucero HMS Dragon estaba a cinco días), el almirante Sir Vernon Haggard pidió ayuda a Canadá. El Estatuto de Westminster acababa de reconocer (diciembre de 1931) la independencia de los dominios, pero la Real Marina Canadiense seguía sintiéndose parte de la flota imperial. Canadá dijo que sí.
En principio, la ayuda no era una oferta de armas al gobierno, sino protección de intereses foráneos. Según la prensa, los estadounidenses llegaron a ofrecer un desembarco de tropas en La Libertad para ayudar en la represión.
¿Cómo llegaron los buques y cuáles eran?
Los canadienses HMCS Skeena y HMCS Vancouver habían zarpado de Esquimalt (Columbia Británica) el 5 de enero de 1932 rumbo al Caribe, vía Canal de Panamá, para participar en maniobras anuales con la Royal Navy. El 19 de enero salieron de Manzanillo (México) hacia Balboa. El 22 de enero, Haggard alertó al jefe del Estado Mayor naval canadiense, Walter Hose, y sugirió desviarlos a Acajutla. El comandante Victor Gabriel Brodeur leyó la petición y, anticipándose a las órdenes, cambió inmediatamente de rumbo. La orden de Ottawa llegó en la madrugada del 23: "Proceed to Acajutla".
El estadounidense USS Rochester (CA-2) salió de Balboa, donde era buque insignia del Special Service Squadron comandado por el contralmirante Arthur St. Clair Smith (quien ejerció el mando entre el 17 de enero de 1931 y el 16 de junio de 1933).
| Característica | USS Rochester (CA-2) | HMCS Skeena / Vancouver |
|---|---|---|
| Clase / Tipo | Crucero acorazado clase New York | Destructores (Clase A y Clase S) |
| Historial | Botado en 1891 como USS New York. Renombrado Saratoga y luego Rochester (1917). Combatió en la guerra hispano-estadounidense (Santiago, 1898). | Skeena: construido para la RCN, comisionado en 1931. Vancouver: originalmente HMS Toreador (1919), transferido a la RCN en 1928. |
| Especificaciones | 8,150 toneladas, 384 pies de eslora, 20 nudos. Dotación: 565 hombres. | Buques modernos diseñados para escolta y patrullaje. |
| Comandante | Contralmirante Arthur St. Clair Smith | Comandante Victor G. Brodeur (oficial francocanadiense) |
Además del Rochester, los destructores estadounidenses que entraron a La Libertad el 26 de enero fueron el USS Wickes y el USS Philip.
El desembarco canadiense y el gesto que los detuvo
Sí hubo desembarco armado canadiense en el muelle de Acajutla —el primero de personal armado de la marina canadiense en suelo extranjero— pero fue detenido por un oficial salvadoreño.
Ante la insistencia del encargado británico David Rodgers, el Skeena echó a tierra una partida de unos 41 marineros armados con fusiles, bayonetas, ametralladoras Lewis y municiones, al mando del teniente Horatio Nelson Lay. Pero antes de llegar al final del embarcadero, un oficial salvadoreño levantó la mano indicándoles que regresaran. Y regresaron.
Un segundo intento logró pasar a la playa, pero el vicecónsul británico H.B. Towning y el comandante del puerto les impidieron marchar a San Salvador porque el gobierno salvadoreño no había dado permiso. La partida, al mando del teniente Ken Adams, llegó a fortificar con sacos de arena el extremo del muelle... y ahí se quedó. El Vancouver recibió una orden similar en La Unión, pero su comandante C.F. Hart esperó órdenes de Brodeur y no desembarcó. Los estadounidenses nunca desembarcaron tropas: el gobierno de Martínez no lo autorizó.
¿Por qué El Salvador rechazó la ayuda?
Por orgullo, por soberanía y por cálculo político. Martínez quería demostrar —sobre todo a un Washington que no lo reconocía— que era capaz de controlar el país sin ayuda extranjera. Aceptar un desembarco habría sido admitir debilidad justo cuando buscaba reconocimiento diplomático.
"El Jefe de Operaciones de la zona occidental de la República, General de División José Tomás Calderón, saluda atentamente a nombre del gobierno del general Martínez y en el suyo propio, al Almirante Smith y Comandante Bradeur, de los barcos de guerra Rochester, Skeena y Vancouver, y se complace en comunicarles que la paz en El Salvador está restablecida; que la ofensiva comunista ha sido totalmente abatida y dispersa y que se llegará a la completa exterminación. Que ya están liquidados cuatro mil ochocientos bolcheviques."
Telegrama del General José Tomás CalderónUn telegrama que hoy se lee como una confesión escrita del alcance de la represión.
Retiro de los buques y consecuencias diplomáticas
Los buques canadienses partieron hacia Balboa el 31 de enero. El Departamento de Estado ordenó retirar los estadounidenses en cuanto no hubo peligro real, y expresamente antes de que el Congreso salvadoreño se reuniera el 7 de febrero para no dar la impresión de estar ejerciendo presión. El almirante Smith zarpó hacia Corinto (Nicaragua).
Un macabro almuerzo: Un detalle que quedó en el informe secreto de Brodeur (desclasificado en Canadá en 1980): el 29 de enero, generales salvadoreños lo invitaron a un almuerzo en Sonsonate y a "presenciar unas ejecuciones". Aceptó el almuerzo... pero declinó, con buen tino, ver los fusilamientos.
El gobierno de Martínez seguía sin reconocimiento estadounidense por el Tratado de 1923, pero Washington veía en él a un aliado anticomunista. El nudo se deshizo en enero de 1934: tras la iniciativa del presidente Sacasa de Nicaragua, Guatemala, Honduras y Nicaragua reconocieron a El Salvador el 25 de enero, y EE. UU. lo hizo el 26. El secretario Cordell Hull telegrafió a McCafferty: "Bajo autorización del Presidente, sírvase extender en nombre de los Estados Unidos un reconocimiento formal y cordial". Aquella "diplomacia de las cañoneras" empezaba a quedar atrás con la Política del Buen Vecino de Roosevelt.
Preguntas frecuentes (FAQ)
Tres son los más citados: el USS Rochester (EE.UU.) y los canadienses HMCS Skeena y HMCS Vancouver. Además llegaron dos destructores estadounidenses, el USS Wickes y el USS Philip, que entraron a La Libertad.
El Skeena y el Vancouver anclaron frente a Acajutla, en la rada abierta. Los estadounidenses operaron sobre todo en La Libertad. Y sí: hubo un desembarco armado canadiense en el muelle de Acajutla.
El comandante Victor Gabriel Brodeur, capitán del HMCS Skeena y oficial superior de la flotilla.
No. El gobierno de Martínez no autorizó el desembarco de tropas extranjeras.
Que la paz estaba restablecida, la ofensiva comunista abatida y que ya estaban "liquidados cuatro mil ochocientos" bolcheviques.





