Historia del codigo Ys


El Secreto Alfabético de las Ondas: Cómo una Conferencia en Londres Forjó la Identidad de las Radios y Televisoras Salvadoreñas  


El Amanecer de un Código: Un Viaje desde los Cables al Éter  

En el crepúsculo del siglo XIX, cuando el telégrafo comenzó a tejer un entramado invisible de comunicación entre continentes, nadie imaginaba que décadas después, las ondas electromagnéticas serían el lienzo donde se pintaría la voz de las naciones. Fue en este contexto que, en 1912, una decisión tomada en los salones de Londres selló el destino de las emisoras de radio y televisión en El Salvador, otorgándoles un sello identitario único: las letras en sus nombres.  


La Conferencia que Ordenó el Caos: Londres, 1912  


La Conferencia Radiotelegráfica Internacional, celebrada en la capital británica, surgió como respuesta al vertiginoso avance de la radiotelegrafía. Barcos y estaciones costeras competían por frecuencias, generando interferencias que amenazaban con colapsar la comunicación global. Los delegados de 34 países acordaron entonces un sistema de códigos alfabéticos para identificar las estaciones de cada nación.  


- Cada país recibió una o dos letras: Estados Unidos obtuvo K y W, mientras que El Salvador fue asignado con la letra Y, seguida de una segunda letra para diferenciar sus emisoras (YS para radio y televisión).  

- El nombre o número de la emisora debía acompañar el código: Así nacieron identidades como YS-6A o YS-TV Canal 2.  


Esta normativa, inspirada en el telégrafo, buscaba ordenar el éter, pero también convirtió a las letras en símbolos patrios.  


El Salvador y su Letra "Y": Un Símbolo de Soberanía en las Ondas  

Mientras en Estados Unidos la K y la W dividieron el mapa entre el oeste y el este, El Salvador adoptó su código YS con orgullo. La letra Y, asignada por tratados internacionales, se convirtió en un acto de identidad nacional en un mundo dominado por potencias tecnológicas.  


Radios que Forjaron Historia  

- YS-6A Radio Nacional de El Salvador: Fundada en 1926, fue la primera emisora del país. Su código YS resonó como un himno a la autonomía comunicativa.  

- YS-TV Canal 2 (Telecorporación Salvadoreña): En 1956, la televisión heredó el legado alfabético, consolidando el YS como sello de pertenencia a la nación.  


Historia del codigo radial de El Salvador


Estas letras no solo cumplían una función técnica; eran una declaración de que, incluso en el éter, El Salvador tenía voz propia.  


La Guerra Fría y la Batalla por las Frecuencias  

Durante la Guerra Fría, las ondas hertzianas se convirtieron en un campo de batalla ideológico. El código YS adquirió un significado político:  


- Radios clandestinas: En los años 70 y 80, emisoras como YS-11 Radio Venceremos utilizaron el código para legitimar su lucha, desafiando bloqueos y censuras.  

- Televisión como herramienta de Estado: El gobierno de turno empleó el YS para reforzar su narrativa, mientras canales privados, como YS-TV Canal 4, negociaban su espacio en un contexto de polarización.  


El código alfabético, diseñado para ordenar, se tornó en un escudo y una bandera.  


El Legado Digital: ¿Ha Muerto el Código YS? 

Hoy, en la era de la radio online y la televisión por streaming, el YS parece un vestigio de otra época. Sin embargo, su huella persiste:  


- Nostalgia y tradición: Emisoras históricas como YS-6A mantienen el código en sus logos, honrando su pasado.  

- Regulación moderna: La Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET) sigue utilizando códigos derivados del sistema de 1912, adaptados a la era digital.  


Aunque las frecuencias analógicas ceden paso a las plataformas digitales, el YS permanece como un recordatorio de que, incluso en la modernidad, las raíces tecnológicas de El Salvador están escritas en letras mayúsculas.  


Epílogo: Letras que Hablan, Historia que Resuena  

La próxima vez que sintonices una radio o enciendas la televisión en El Salvador, detente un instante. Entre los números y las marcas comerciales, es posible que descubras un vestigio de 1912: un YS discreto, guardian de un orden que nació en Londres y que hoy, más de un siglo después, aún late en el alma de las ondas salvadoreñas.

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