La Llegada de la Imagen de la Virgen de Guadalupe a El Salvador: Historia y Devoción
La historia de la llegada de la imagen de la Virgen de Guadalupe a El Salvador es un relato lleno de fe, dedicación y transformación espiritual. Desde su arribo a tierras salvadoreñas hasta la construcción de un majestuoso santuario, la Virgen Morena ha dejado una huella profunda en la cultura y la religiosidad del país.
Los Primeros Pasos del Guadalupanismo en El Salvador
En 1904, el Pbro. José Encarnación Argueta, reconocido como el Alférez del Guadalupanismo Salvadoreño, emprendió la construcción de un santuario en honor a la Virgen de Guadalupe. Para ello, mandó a Roma un encargo especial: un trasunto al óleo de la imagen de la Virgen de Juan Diego, bendecido por el Papa Pío X.
El santuario, ubicado en el cerro de Las Delicias, Santa Tecla, era sencillo en diseño, con dimensiones de 15 varas de largo por 7 de ancho. Este espacio se convirtió en un lugar de veneración hasta que el terremoto del 7 de junio de 1917 lo destruyó.
La Nueva Era en La Ceiba de Guadalupe
En 1921, el Pbro. Antonio M. Brunetti llegó al cantón La Ceiba, en la zona norte de lo que hoy es Antiguo Cuscatlán. Su misión principal era fundar la Escuela Correccional de Menores, pero su visión espiritual lo llevó a algo más grande: la construcción de un nuevo santuario para la Virgen de Guadalupe.
Mons. Belloso y Sánchez, consciente de la importancia de la imagen guadalupana, sugirió al Pbro. Brunetti que solicitara la imagen que se encontraba resguardada en la iglesia parroquial Concepcionista de Santa Tecla. Tras obtener el permiso del párroco Salvador Ravelo, se inició la construcción del nuevo santuario con dimensiones más amplias: 21 varas de largo, 7 de ancho y 13 de alto.
El 12 de diciembre de 1922 marcó un momento solemne con el traspaso de la imagen al nuevo santuario. Un año después, en 1923, se realizó la coronación arquidiocesana de la imagen por el Excmo. Mons. Belloso, consolidando así el lugar como un punto central de devoción mariana.
El Auge de la Devoción Guadalupana
La popularidad del santuario creció rápidamente, atrayendo multitudes de peregrinos, especialmente durante los meses de mayo, noviembre y diciembre, con énfasis en las celebraciones de la Virgen Morena. Mons. Pérez y Aguilar, anticipando la necesidad de un templo más grande, emitió un decreto el 24 de noviembre de 1922, ordenando la construcción de un templo formal bajo la dirección de los Padres Somascos.
La Construcción de la Basílica
El 12 de diciembre de 1945 se colocó la primera piedra del nuevo santuario, marcando el inicio de un ambicioso proyecto. En 1946, los Padres Somascos, liderados por el padre Mario Casariego y apoyados por la Asociación de Damas Guadalupanas, emprendieron una campaña para recaudar fondos. La labor incansable de esta asociación y la comunidad permitió culminar la construcción de la Basílica de Guadalupe, un monumento que hasta el día de hoy sigue siendo un símbolo de fe y esperanza.
Legado Espiritual y Cultural
La llegada de la Virgen de Guadalupe a El Salvador no solo transformó el cantón La Ceiba, que pasó a llamarse "La Ceiba de Guadalupe", sino que también consolidó un movimiento religioso que sigue vivo en el corazón del pueblo salvadoreño. La Basílica se erige como testigo de la devoción y el compromiso de generaciones que han encontrado en la Virgen Morena un refugio espiritual.
Esta historia, rica en tradiciones y llena de espiritualidad, no solo celebra la fe guadalupana, sino que también conecta a El Salvador con una de las advocaciones marianas más veneradas en el mundo.
Espero te guste el artículo y si asi fue, puedes leer también sobre el señor de Ostúa en Metapán.
Fuente: Historia de la Basílica de Guadalupe en El Salvador